Hosting por dinahosting.

News

EL SUFRIMIENTO, EN TONELADAS.

EL SUFRIMIENTO. EN TONELADAS

La indiferencia es una epidemia que deja a su paso millones de seres humanos sin ayuda.

Hace no muchos días, y fuera del contexto  propicio para el testimonio que aquí relato,  conocí a un ser extraordinario por su sabiduría; sencilla pero extrema.

“No tengo mucho dinero, ni soy brillante,  pero cuento con un don escaso que no cambiaría por casi ninguna otra cosa.  Poseo empatía”, me dijo.

“Hace tiempo, corrí el telón del mundo que muchos se empeñan en esconder. Y con tan solo una mirada, descubrí que la desigualdad y la pobreza no deberían medirse en  índices sino en las toneladas de sufrimiento que soportan aquellos que la padecen cada día.  Fue entonces cuando reaccioné. Me levanté y les miré, uno a uno,  a los ojos. Abandoné la inmunidad y empecé a repudiar la indiferencia. Perdí  la discapacidad del que no empatiza con lo que le rodea y comencé a estremecerme con las historias diarias que nadie me contaba.

“Porque aunque no lo veas con tus ojos, ahora mismo, a tu alrededor hay un niño que muere desnutrido ante la mirada impotente de su madre; hay una joven explotada que trabaja sin descanso en un oficio que ella no eligió y que le aterra; un niño sin escolarizar que con tan solo 12 años ya cuenta con un currículum de seis…haciendo ladrillos; hay miles de niños durmiendo en la calle, que preferirían no despertar; un traficante que observa impasible las miradas de quienes hoy se han convertido en sus esclavos; una mujer que intenta  recobrar la dignidad  y  recuperarse  de las heridas que el ácido le ha provocado en el rostro; un hombre que encierra a su hija en la prisión de un matrimonio no deseado”….. me explicó . “Hay millones de seres humanos maltratados y ahogados en situaciones que no deben dejarnos indiferentes”.

Corramos el telón. Levantemos la cabeza y miremos a nuestro alrededor  a un mundo que no deja de ser el nuestro. Seamos capaces de escuchar, y no sólo oír,  los gritos de quienes nos piden ayuda, aunque vengan desde miles kilómetros de distancia. Aunque no aparezcan en los medios de comunicación porque ni siquiera son noticia.

Dejemos de pensar que sólo son cifras o instantáneas  que nos conmueven durante unos minutos.

Desterremos la indiferencia.

La desigualdad y la injusticia no son inevitables.